Su nombre es Ángel Mares, es habitante de la comunidad de Tres Palos y en casa atiende a su mamá de nombre Zeferina Vivar, quién desde hace mes y medio, padece de Covid-19.

Todos los días desde temprana hora, se desplaza en su motocicleta a la empresa Infra ubicada en la avenida Ejido, para rellenar el cilindro de oxígeno que le da esperanzas de vida a doña Zefe de 63 años, que en la actualidad se reporta estable.

Dicho traslado lo realiza dos veces al día es decir, se consume dos tanques pequeños cuyo rellenado, cuesta cuatrocientos pesos; ochocientos pesos al día sin contar el gasto de gasolina.

Visiblemente preocupado y cansado, Ángel Mares contó que en carne propia le tocó el viacrucis que hoy se ha vuelto el buscar la atención hospitalaria, específicamente en el hospital regional del IMSS, donde su mamá no recibió la atención adecuada y que de ahí, tomó la decisión de llevarla a casa.

Narra también que ante el incremento de contagios, ha sufrido el desabasto de oxígeno, por lo que ha tenido que adquirirlo por otros medios, a precio muy alto.

A palabras de Ángel, tener un paciente con Covid es un infierno y concluye que el coronavirus, es una enfermedad que saca a brote que la ciudadanía no está preparada para enfrentar algo así y mucho menos, el sistema de salud pública de nuestro país.

Cómo Ángel, son centenares de personas las que día a día viven con una situación similar de angustia, cansancio por tener un paciente en casa con el Covid que no espera y que no respeta edad ni clase social.