En la colonia El Cerrito de la cabecera municipal de Atoyac de Álvarez,  en la Costa Grande de Guerrero, ocurrió el acto criminal que fácilmente podría ser sacado del guion de una película de terror, pero es la realidad, donde una mujer presuntamente drogada mató a su hijo de apenas seis años de edad, al cortarle el cuello con un pedazo de plato de vidrio.

El niño Isair Rubén dormía cundo su propia madre en un acto de ira –según declaró- rompió el plato  y le causó la herida contundente, donde el menor se desangró de inmediato y perdió la vida.

La versión de los vecinos de la colonia El Cerrito, es que la madre en un acto de locura despavorida salió corriendo hacia el centro de la ciudad, donde minutos después, tras un operativo de búsqueda fue detenida por la policía estatal y entregada al ministerio público del fuero común.

El padre del menor y pareja de la presunta asesina, es un humilde vendedor de bolillos, quien todas las mañanas sale a buscar el sustento de cada día, y al regresar a su domicilio encontró a su hijo muerto, cuyo cuerpo fue entregado a su abuela para darle cristiana sepultura.

Ahora Lucía, -la madre- enfrentará a la justicia por el asesinato de su propio hijo, un acto que causó conmoción en el estado de Guerrero, y en la sociedad atoyaquense.